Reseña | Cincuenta Sombras Más Oscuras.

En esta década se dio el fenómeno literario llamado Cincuenta Sombras de Grey, una trilogía de novelas escritas por E.L. James, una mujer que empezó estas novelas como unas fan fiction (libros escritos por fanáticos) de la saga Crepúsculo, sólo que con un tono muy erótico centrado en el sadismo/masoquismo.

Cuando muchos apreciaron su obra, James decidió llevarla al formato de libro, pero cambiando los personajes y el entorno dejando una de las sagas eróticas más leídas de los últimos años, aunque debemos decirlo, los libros no son nada buenos e inauguraron el infame género del “porno para señoras”.

Los estudios no dejaron ir la gran oportunidad de negocio y en el 2014 salió la adaptación al cine del primer libro, la cual, pese a ser universalmente despreciada por la crítica, logró 571 millones de dólares a nivel mundial y con esto la bendición de Universal Pictures para que se filmaran las dos secuelas al mismo tiempo.

Tenemos entonces la primera de estas secuela, Cincuenta Sombras Más Oscuras, la cual es dirigida por James Foley (El Precio de la Ambición) y trae de regreso a las estrellas de la cinta anterior: Dakota Johnson, Jamie Dornan, Eloise Mumford, Rita Ora, Luke Grimes y Marcia Gay Harden, mientras agrega a la receta a Eric Johnson y Kim Basinger. Tras los eventos de la primera cinta, Anastasia Steele intenta vivir alejada de Christian Grey, quien pronto sentirá la necesidad de estar cerca de ella, pues se ha dado cuenta que algo le ha movido en su vida, y pronto volverán a establecer una relación incómoda donde Grey deberá empezar a revelar secretos de su pasado, que lo vinculan a su afición al sadismo y Ana deberá aceptar y acostumbrarse a las extrañas aficiones de su amado.

 

Lo mejor que puede presumir la película es la banda sonora, algo que viene heredando de la primera cinta (y siendo sinceros tenía dos canciones dignas de un Oscar y finalmente Earned it logró ser nominada). Si bien no llama tanto la atención la canción I Don’t Wanna Live Forever de Taylor Swift y Zayn (como buscando a traer a esas señoritas que de adolescentes gritaron por la cantante pro-Trump y por One Direction), tenemos un cover muy triste de The Scientist (Corinne Bailey Rae) que se roba un buen momento en la cinta y la canción Helium de Sia que vale la pena escuchar.

Creo que su mejor fuerte ha seguido siendo la gente que cura las canciones pop de la actualidad, las mezcla con buenos covers y agrega el fondo incidental de Danny Elfman, para darnos una banda sonora sólida que merecería una mejor película.

La cinta también presume buenos momentos en el trabajo de la cámara, sin duda debemos decir que si no fuera por la desastrosa edición de filme que le aplicaron a esta cinta, los camarógrafos saben jugar bien con las luces en algunas escenas y logran resaltar esa oscuridad y ese calor que detectan las escenas más calientes de la cinta.

Pero la película desperdicia ese par de buenos recursos, desperdicia todo, incluso las expectativas de sus fanáticas, y la mayor parte de la culpa la tiene el libro mismo, ese que leyeron las señoras a escondidas mientras sus maridos ya querían tirarlo, no por las calenturas causadas, sino por la trama y los diálogos tan mal elaborados, que solo se basan en varias páginas de drama y otras tantas de sexo cachondo, repitiendo la fórmula, hasta que llegas al final preguntándote que rayos leíste. Creo que hasta un escritor de telenovelas de Televisa de la actualidad tiene más tino en su narrativa.

Y si a esto, hablamos de que la adaptación al libro es bastante pobre, entonces hay una película muy mala por delante, con diálogos que realmente te hacen pensar si el guionista no le voló la cabeza intentando darle algo de razón a lo que escribió E.L. James en su libro hasta al grado de modificar un poco algunos detalles en el guión que hará que hasta las personas que leyeron el libro noten horrendas diferencias al final.

Para los pocos que van a ver este filme, ya sea a fuerzas o por pura curiosidad, deben esperar una cinta que intenta ser cachonda como una cinta soft-porn pero donde los productores, temerosos de la censura, sacaron las tijeras por momentos y dejaron bastante cortadas las escenas y, si eso fuera poco, también se nota esa edición de filme tan rudimentaria en las escenas de drama, al grado que en momento no entiendes que pasa.

Quizá estos detalles hagan que los esfuerzos de James Foley en la dirección, si es que los hubo, se perdieron por culpa de un productor temeroso de que fueran a prenderle fuego a Universal por la cachondez que finalmente no mostraron.

También se notan errores de continuidad que la producción no se esmeró en cuidar, especialmente en una escena donde se platica de la selección de cierta vestimenta que hace notar que al director o al equipo de producción se le fueron las cabras varias veces.

En cuanto a las actuaciones, debo afirmar algo, cuando pensé que la peor actriz dramática de la historia era Kristen Stewart jamás imaginé que sería superada y si, es indiscutiblemente superada por Dakota Johnson, que tiene una voz tan plana que si no se hubiera dedicado a actuar estaría dándole voz a una inteligencia artificial para dispositivos móviles con mucho éxito, que sus gestos al actuar son robóticos, sin emociones, sin sensaciones. Si Stewart sabe dominar muy bien un solo sentimiento (el de frialdad), Dakota Johnson no domina ninguno, es como ver a Ben Affleck en una comedia romántica.

Jamie Dornan tampoco tiene nada que aportar, aunque da algunos intentos, está claro que no ayuda mucho a comprender los traumas alrededor de Christian Grey y sus manías sexuales, parece más un escaparate de ropa para caballero, productos para bajar de peso y juguetes sexuales que un hombre millonario y poderoso que puede tener a quien quiera, cómo sea, otro detalle es que se ve más grande de lo que la película dice que Grey debe tener.

El resto del equipo actoral intenta aportar, pero cada uno tiene aportaciones breves que no pesan tanto en la trama, como una insoportable Rita Ora, un patético Chris Johnson o una avejentada Kim Basinger que hace notar que solo pasó por el cheque, incluso uno se rasca la cabeza preguntándose que hace Marcia Gay Harden, actriz que se veía mucho en los Oscares en una cinta como esta.

No, no hay nada que defender a esta película, que de pronto puso todo el dinero que pudo en soportar un elenco que seguro exigió más dinero para soportar estas secuelas (de otra manera, con el mismo sueldo, yo si le llamaría masoquismo a eso) y que dejó ir detalles muy infantiles para hacer notar la mala calidad del guión y su consiguiente mala ejecución, vamos, ni siquiera los fuegos artificiales lucen bien en esta película.

¿Quieren una cinta con sadismo-masoquismo que valga la pena? Hay muchas e incluso con buenas historias que contar (Historia de O es una de esas pocas cintas que te quitará el sueño pensando en lo que cuenta), pero Cincuenta Sombras Más Oscuras no busca ser más de lo que es, una mala adaptación de una mala novela que nació de una calenturienta fantasía sobre una mala novela de vampiros que brillan y hombres lobos con un “six pack” en el abdomen. No desperdicien ni su tiempo ni su dinero, mejor vean el video de Earned It de The Weekend, ya habrán visto toda la saga en pocos minutos con la mejor canción de las dos películas y todo el erotismo que ofrecen estas cintas.

Juan Barbosa.

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