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Es difícil encontrar películas o algo en los medios que hoy en día marquen una época o una parte de tu vida, ese sentimiento que hoy día se vuelve muy superficial y monótono ya que mucho se rige por el consumismo. Pixar nos regala una obra maestra, y como no reconocerlo ya que brindaron de alma a un medio que era tosco, de imágenes de movimiento robótico y etiquetado como inhumano: la animación digital. Toy Story nos sumerge a eso, y nos sumerge a ese camino de emociones que triunfan ante una audiencia cada vez más indiferente. Y la verdad, ningún tonto, consumista o por muy amargado que sea tiene argumentos válidos para ensombrecer esa idea.
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Así Toy Story 3 cierra un ciclo que nos acompaño a varios por una serie de aventuras y que con esta entrega nos da una entretenida y conmovedora despedida a los personajes que han creado una verdadera familia para nosotros. Pixar ha hecho escuela y su mensaje en la película es siempre seguir adelante pese a que los ciclos terminan. La introducción es un escalofrío de buenos recuerdos, presentándonos a los personajes Woody, Buzz, el señor y la señora cara de papa, Rex, Slinky, Hamm, Jessie y Tiro al Blanco. Donde la introducción instala una sonrisa en el rostro, solo para dar paso al tiempo, el crecimiento y los años de un Andy que se prepara para ir a la Universidad.

Por aceres del destino tiene que empacar sus cosas y saber que se llevara a la universidad, que guardara en el ático, que donara y que será basura, con el paso del tiempo los juguetes quedan solo en el baúl y es la cuestión de saber donde terminaran lo que pone en conflicto su estabilidad emocional salvo Buzz y Woody que los quieren tranquilizar, pero todo lo que marchaba bien queda solo en el intento ya que Andy todavía les guarda cariño y los quiere guardar en el ático pero son puestos en la basura y después de una huida bien planeada terminan en la caja de donaciones a una guardería llamada Sunnyside que es presentada por un oso llamado Lot-so como un seudo-paraíso donde un juguete quiere vivir, al dividirse en 2 secciones, y al conocer esto y a sus inquilinos se dan cuenta de que el lugar no es más que una mezcla entre prisión y verdadero infierno, por lo que la única alternativa es huir con su verdadero dueño, los quiera o no.

Con muchos avances en la animación, momentos épicos que nos harán recordar a las anteriores entregas, juguetes que aparecen aquí y que mas de uno hemos tenido realmente, secuencias mas que graciosas, y un Buzz que se lleva parte de la película gracias a una compostura muy efectiva, hacen que el filme logre una conexión muy grande entre nosotros los espectadores. Y el elemento humano no utilizada al 100% en las anteriores películas queda mas que marcado en esta tercera parte que resulta casi como una necesidad absoluta considerando el increíblemente satisfactorio y lacrimógeno desenlace de esta historia.

Toy Story 3 logra cautivar sin recurrir a copias exitosas de antiguas películas de Pixar, con dinamismo y mucha fuerza que en los últimos 15 minutos logra que hasta las personas con corazón de piedra sientan algo, minutos que son dignos de lagrimas y no es por ondas de sensibilidad o de ser un mamon con sentimientos, salvo a las personas con categoría de amargados que no tienen remedio con su odio, pero en verdad la película logra conectar con las emociones que todos tuvimos de niños alguna vez, los juguetes cerraron un ciclo, se termino su historia y vaya que fue a lo grande.

//[Lars]///
Buena reseña, y tienes razon, al final si siente medio triston, yo al principio que iba a estar chafa, cuando la fui a ver me trague mis palabras, que bien les quedo la pelicula