
Nombre: DiRT Rally.
Desarrollador: Codemasters.
Distribuidor: Deep Silver.
Género: Carreras (Rally)
Entrar a un juego de carreras es complicado, generalmente tienes que conocer un poco del tipo de competencia que tendrá el título, así como algo mínimo sobre autos; las experiencias alrededor de este género son diversas y no puedes llegar a solamente tomar cualquier juego del aparador. Lo anterior aplica de manera enfática en DiRT Rally, la nueva obra de Codemasters que se atreve a forzar al jugar de una manera similar a la que vemos en un juego como Dark Souls, obligándonos a perfeccionar la técnica o a rendirnos.
Tal y como su nombre lo indica, la nueva entrega de DiRT acapara las competencias en campo traviesa, dejando al jugador en un ambiente hostil y lleno de elementos que lo harán soltar el control por la desesperación. La insistencia del juego por la dificultad bien puede responder a su desarrollo, el título es uno de los logros obtenidos por el Early Access de Steam, que permite apoyar el desarrollo de los juegos por medio de aportaciones de los usuarios.
Teniendo en cuenta su origen podemos aceptar algunos problemas dentro de la versión final. Por ejemplo, los pequeños errores de programación que nos hacen repetir una carrera, dejando lo anterior de lado. Este punto es importante, pues a pesar del logro técnico que resulta el juego en su versión de consolas, es evidente que su mayor aporte lo encontramos en el sistema de juego.
La obra cumple con lo que promete y sigue la línea de la dificultad al grado de hacernos replantear la idea de perdonarle sus errores, pues el programa nunca nos perdona dar una mala vuelta. Estamos ante uno de esos títulos que no podemos dejar por el reto que nos presenta y que una vez que lo soltemos va a ser difícil regresar, pues le tendremos algo de rencor.

La primera vez que entramos a DiRT Rally deberemos enfrentarnos al sistema progresivo que presenta, pues conforme avancemos tendremos la oportunidad de descubrir nuevas épocas del deporte en cuestión. Iniciamos en los años sesenta, la dificultad aún no nos exige mucho, pero ya nos damos una idea de los que nos espera. Lo primero que podemos sentir es la física del juego llegando al control, el terreno parece aventarnos de un lado a otro y debemos mantener la mirada al frente y el mando firme para no sucumbir ante la naturaleza.
Conforme avancemos la dificultad se hará cada vez más presente y los movimientos del auto sobre el terreno se harán más evidentes. El juego arrastra toda la complejidad de los simuladores de autos: desde los cambios de velocidad, frenado del auto, la presión en las llantas o las ayudas en el camino, las cuales son complicadas de entender en un inicio y se mezclan con la ayuda de un copiloto que nos da indicaciones sobre a donde ir o que movimiento hacer, el cuál puede llegar a ser molesto o indispensable, según nuestra inmersión en las carreras.
Básicamente podemos decir que la oferta de DiRT Rally recae en la manera en que podemos disfrutar el juego. Desde un inicio entendemos que no estamos ante las recompensas continuas de Forza Horizon 2 y mucho menos ante su pasiva dificultad que nos deja movernos con libertad en un sentido de exploración más que de competencia. Aquí nos encontramos en momentos tensos, con líneas rectas que no sirven de descanso o cambios entre terrenos que nos saltan de sorpresa en el momento que sentimos un dominio de las acciones. En ningún momento podemos bajar la guardia o jugar en nuestra posición, un error y estamos fuera de la pista, enlodados y humillados.

Un punto a destacar es la oferta del juego, podemos avanzar de los años sesenta a la actualidad y pasar por competencias que nos lleven del Rally al Hill Climb. Además de disponer de más de 30 pistas y hasta 40 vehículos listos para competir. Probablemente a simple vista parezca poco contenido, pero es la forma en que podemos aprovecharlo y conocerlo lo que lo hace especial. Empezar en los años sesenta en un circuito tranquilo y con un auto promedio, nos ayudará a conocer el terreno y el entorno al que nos enfrentamos. Es poco sensato lanzarnos a las opciones y categorías complicadas, pues podríamos dejar de disfrutar el juego por culpa nuestra.
Dentro de la oferta competitiva el título cumple con lo esencial: carrera rápida, campeonatos, torneos, tablas mundiales y ligas en línea. La mayoría de los modos de juego nos permiten obtener créditos para gastarlos en el mismo y obtener más coches para las competiciones. Además de que los modos para varios jugadores en línea no presentan problemas, las partidas tardan un poco, pero nada que no se pueda soportar. En general, la oferta del juego busca que la aprovechemos al cien por ciento, excavando por competidores más hábiles y enfrentando retos cada vez más complicados.
Como es costumbre, Codemasters no decepciona a los fanáticos de las carreras, pero se reserva el derecho de admisión para los jugadores más novatos. El juego no incluye tutoriales o guías de supervivencia, por decirles de algún modo. Lo que aprendamos será por nuestra propia experiencia o adentrándonos a los videos que incluye el juego. Es interesante destacar que a pesar del trabajo técnico en los gráficos a 1080p y 60 cuadros por segundo, además del sonido especifico de cada componente del vehículo, el juego no busque ser incluyente y podría hacer que los más novatos pasen un mal momento.

Si soportas la tortura y amas el deporte automotriz, DiRT Rally es una compra obligada y uno de los mejores simuladores de autos en la actualidad, con aportes importantes y una buena dirección en su jugabilidad como principal atractivo de la obra. Si eres un jugador casual, no te dejes llevar por los gráficos, a menos que busques un juego que te obligue a ser mejor y no te de un segundo de descanso. DiRT Rally no es para todos, pero quienes lo disfruten no se lo podrán quitar de encima.
