Reseña | Lady Bird.

Una vez que el furor por el año nuevo comienza a disiparse, nos concentramos en lo que de verdad importa: la pobreza mundial, los problemas políticos, el medio ambiente, el terrorismo y las crisis económicas que están asfixiando al mundo. Por supuesto, esto es mentira.

Cada comienzo de año el foco de nuestras preocupaciones está sobre alfombras rojas, discursos de aceptación y la quiniela malintensa que armaste con tus amigos que se la tiran de cinéfilos.

Razón por la cual, esta vez nos hemos dado el lujo, por segundo año consecutivo, de poner nuestra opinión sobre todas las cosas y resaltar su gran y significativo aporte a la cultura cinéfila, porque todo lo que tenemos que decir sobre las películas que hacen fila para los premios es estrictamente importante y necesario.

Así que, con una lista de 20 películas y un grupo de 7 personas dispuestas a deliberar y criticar -a veces profesionalmente y otras veces no tanto- con altos criterios de dirección, guionismo y fotografía, hemos fundado La Akademia The Amaranta.

Porque después de todo el shade que le hemos lanzado a nuestra contraparte, La Academia, no nos queda de otra que crear nuestra propia institución y celebrar unos premios menos polarizados y sensacionalistas -o quizás un poco de los dos- justo antes de que la ceremonia de los Oscars.

 

Esto implica, por supuesto, que desde ahora hasta el primero de marzo reseñaremos cualquier película que se atraviese en nuestro camino para comenzar las predicciones a nuestro gran evento (esto es mentira, estudiamos cuidadosamente las nominaciones de los demás premios y críticas para hacer esta lista de películas).

Lady Bird es una película estadounidense que mezcla vertientes dramáticas bajo escenarios que, de vez en cuando, le hacen guiños a la comedia. La película, estrenada en el 2017, fue escrita y dirigida por Greta Gerwig, que eligió como musa a una adolescente estudiante de último año de secundaria con relaciones turbulentas con su mamá, una aversión a la religión y una necesidad irrevocable de escapar de Sacramento.

Saoirse Ronan es la encargada de interpretar a dicha estudiante que pide, incansablemente, ser llamada Christine “Lady Bird” McPherson. En líneas generales, es el tipo de películas que explora las complejas relaciones que los adolescentes tienen con sus padres y lugares de origen, especialmente cuando el impulso de dejar todo atrás para la universidad está en su punto clímax.

Para poder ofrecer una sinopsis coherente de la película tuvimos que ver la hoja en blanco por quince minutos, porque las subtramas de Lady Bird no son fáciles de resumir.

En cuanto a nominaciones, la obra de Greta Gerwig ha tenido 41 nominaciones, entre Critics’ Choice Movie Awards, Golden Globes, Premios del Sindicato de Actores, Premios BAFTAY por los vientos que soplan, la crítica ha previsto unas cuantas nominaciones al Oscar.

Cuando se trata de Lady Bird, la mayoría de las reseñas son buenas; todos la aman hasta el punto de que la película rompió el récord de Rotten Tomatoes por el mayor número de reviews positivos sin ninguna calificación negativa. Dicho récord solo había sido mantenido por Toy Story 2.

 

Primeramente pensamos que el filme era un vómito americano. No nos malinterpreten, esto no es necesariamente despectivo. A lo que nos referimos es que no hay subtrama en la película con la que el americano promedio no se sienta identificado.

De hecho, si queremos jugar al bingo de los clichés, Lady Bird se los lleva todos sin realmente ser cliché.

  • El novio gay
  • Los conflictos madre-hija
  • La presión por la universidad
  • Los problemas económicos
  • El papá depresivo
  • La necesidad de pertenecer a los “populares”
  • La amiga que deja a su gente por los “populares”
  • La necesidad de huir de su hogar
  • La religión
  • La típica moraleja de los verdaderos amigos

El cóctel de clichés terminó fusionándose para crear un material audiovisual con tantas tramas clásicas, que no molesta. Es como comprar un 2×1, solo que esta vez son 10×1.

Además del hecho de que toca muchas complejidades desde la perspectiva adolescente, no pude evitar sentir toda la película que me estaba perdiendo de algo. Sí, es una buena película, un buen plan para un domingo. Pero, cuando todo terminó, la sensación de que no estaba viendo algo más me hizo cuestionarme si en realidad entendí la película.

Y estamos hablando de una de esas películas en las que realmente no tienes que entender, porque no hay nada que entender. Muy simples para los malintensos.

Así que podríamos optar por llamarla “sencilla” y dejarla solo para los domingos.

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