Reseña | Divinity: Original Sin II.

Larian Studios se ha ganado a pulso un hueco entre los grandes del RPG. Su propuesta es ambiciosa , contundente y de calidad. En un género plagado de mundos gigantes y abiertos con combates espectaculares se cuela con maestría un juego táctico con combate por turnos, dividido en capítulos y marcado fuertemente por la historia. Es una vuelta a los orígenes. Aquí tienen la reseña de Divinity: Original Sin II.

Antes de nada debo comentar que Divinity: Original Sin II se basa en combate en grupo de hasta 4 personajes y que no hay personaje principal, cada personaje habla por sí mismo y tiene sus propias estadísticas y habilidades, por lo que dependiendo con quien inicies la conversación o quien se encargue de vender puedes tener más o menos opciones o mejores o peores precios. Consejo para principiantes, hazte un grupo diversificado, uno que pueda curar, alguien que tenga buena persuasión, otro con habilidad de negociación para mejores precios, y otro que tenga sigilo y robo. Seguimos con más opciones… debemos elegir entre crear un supuesto personaje principal y tenemos 5 razas y 14 clases a nuestra disposición, o bien escoger entre 6 personajes predefinidos. Esas clases son muy moldeables y sólo son una serie de estadísticas iniciales que luego podemos cambiar a nuestro antojo.

Los personajes predefinidos tienen una historia personal que arrastran durante todo el juego, y son personajes que te vas a encontrar en el juego si te creas tu uno propio. Me parece interesante llevar un equipo completo de personajes predefinidos, por el simple hecho de tener una trama global más interesante. Divinity: Original Sin II es más y mejor que la precuela, realmente lo que se espera de una segunda parte, pero a pesar de compartir lore y universo no es necesario haber jugado la primera parte.

Uno de los aspectos más importantes de este tipo de RPG táctico que viene de PC y basado en un grupo en el que se manejan varios personajes, es el control. No llega a ser tan sencillo como ratón y teclado, pero el resultado es satisfactorio. Con el gatillo izquierdo elegimos el personaje principal, o que temporalmente lleva la voz cantante, con el derecho desplegamos un menú radial en el que vemos nuestras estadísticas, subimos de nivel, nos equipamos, vemos el inventario etc Cada personaje tiene su propio inventario cuyo límite es la fuerza del personaje, pero la mayoría de veces es común, puedes usar un pergamino de resurrección de un personaje que no es el que estás manejando en ese momento. El juego es old school, pero no es radical en planteamiento y da mucho margen al jugador.

El mapa es el mejor que he visto en un RPG, es amplio, bien implementado, con un zoom muy potente y donde puedes poner notas para marcar sitios específicos. Es de gran ayuda, ya que el juego no sigue el esquema de mundo abierto gigante tan de moda en los últimos años. Son mapas (varios) de buen tamaño, muy bien diseñados y lleno de secretos (cofres ocultos, zonas inaccesibles aparentemente, pasadizos etc). No basta con estar atentos, muchas veces se requiere que un personaje del grupo tenga una cierta habilidad o una cierta puntuación en un atributo. A la hora de subir de nivel tenemos puntos de atributo, 2 por nivel que usamos para los parámetros básicos: fuerza, pericia, inteligencia, memoria, constitución e ingenio. Luego tenemos 1 punto de aptitud q podemos usar cada x niveles. Aquí es donde subimos nuestras escuelas de magia o combate, el tipo de armas etc. También cada ciertos niveles podemos asignar 1 punto de habilidad social, robo, sigilo, persuasión, negociación etc.

Divinity: Original Sin II es uno de los juegos que pertenecen al selecto grupo de “Mejorados para Xbox One X”. En la máquina más potente de Microsoft corre a una resolución nativa de 4k y es la única consola capaz de lograrlo. También usa HDR en las consolas compatibles (X y S). El cambio con la primera entrega es absolutamente espectacular, mejorando enormemente todos los aspectos. En el tema gráfico tenemos una gran mejora en resolución (4k en X y 1080p en S) mientras que la tasa de imágenes por segundo se mantiene bloqueada a 30 fps en todas las versiones. No hay modo rendimiento ni gráficos ni opciones personalizadas. Si se detecta versión One X y se ajustan por defecto las mejoras. Larian Studios ha hecho un trabajo excepcional , ofreciendo un gran detalle visual tanto en personajes como entornos, con texturas de buena calidad que soportan incluso un zoom cercano, mostrando un notable acabado gráfico. Algo de popping y alguna ralentización empañan algo el resultado final, pero siendo muy estrictos.

El apartado sonoro, en particular el de efectos es bastante bueno, sobretodo en relación a la cantidad de efectos asociados a las cientos de habilidades existentes. Hay que añadir que absolutamente TODAS las líneas de diálogo están vocalizadas, no es simple texto que tenemos que leer. Hasta el npc más simplón tiene diálogos. El idioma por defecto de las voces es inglés, y disponemos de subtítulos en español. Puede que porque todo en el juego es bastante bueno y absorbente, la Banda sonora me resulte que pasa un poco desapercibida. Es cierto que hay momentos muy buenos, sobretodo en cinemáticas, pero por lo general no destaca. Mi nivel de absorción con el juego ha sido descomunal, tal vez eso haya influido un poco.

Por último tenemos una serie de habilidades pasivas muy poderosas que terminan de configurar nuestro personaje. La diversidad es total y para verlo todo bien será n necesarias varias partidas, ya que hay muchas escuelas y habilidades muy potentes, que no podremos probar porque no podemos subir todo lo que queramos.
Es bueno que un personaje maneje al menos dos escuelas, por ejemplo nigromancia y geomancia en un mago, da mucha versatilidad y ventaja al grupo, pero también requerimos subir bastantes puntos en memoria, para así disponer de más ranuras para aprender hechizos. Estos hechizos podemos memorizarlos o desmemorizarlos a nuestro antojo siempre que no estemos en combate. Un claro ejemplo es “teletransporte” que se puede usar en combate, para por ejemplo sacar un aliado de un suelo en llamas (o al contrario, colocar un enemigo en zona peligrosa), y que también se usa para acceder a zonas aparentemente inaccesibles.

El combate y el diálogo son los dos pilares fundamentales del título. Respecto al primero, hay que saber que es un juego basado en turnos. En cada turno un personaje dispone de una serie de puntos de acción que puede usar para moverse, atacar o lanzar habilidades, que se pueden volver a utilizar en x turnos. Cositas a tener en cuenta, antes del combate podemos buscar zonas altas y usar sigilo para posicionarnos y obtener ventaja de daño y alcance por altitud. Localizar siempre al próximo enemigo que vaya hacer un ataque (vemos el orden de acción en la parte superior de la pantalla) e intentar eliminarlo o lo puedes deshabilitar temporalmente, para que ese turno pase. Es un juego que cualquier persona puede disfrutarlo ajustando el nivel de dificultad, así que no tengan miedo y darle una oportunidad sin dudarlo.

El diálogo nos salva la vida en infinidad de ocasiones, y si bien es necesario el combate en muchas situaciones, en muchas otras podemos evitar la confrontación usando sabiamente nuestras habilidades de persuasión. Es ingente la cantidad de diálogo que hay en el juego, y también de opciones. No todo es blanco o negro, hay muchos grises, y a veces, no nos queda más remedio que ser un poco malotes. Es control es preciso en la mayoría de ocasiones, aunque a veces pasan cosas inexplicables, como que no podemos atacar a un personaje que está visible y debajo de un marco de una puerta (por ejemplo) porque detecta que es otra habitación y está “no visible”.

Como todo RPG que se precie tiene como uno de las principales virtudes la duración y también la rejugabilidad. Todo es muy variable, porque depende en gran medida de la dificultad elegida a la hora de jugarlo. En mi caso he jugado 25 horas en “modo clásico” y al ver que el tiempo se me echaba encima decidí cambiar a explador (más fácil) y en total unas 120 horas de juego haciendo todas las misiones posibles (muchas se cancela según elecciones). Todas las misiones tienen sentido, tanto las principales como las secundarias y se entrelazan de una manera interesante y siempre hay que estar muy atento a las posibles consecuencias de nuestros actos, que nos llevarán por un camino u otro.

Además de rejugar con otros personajes, que añaden variedad y nuevas tramas personales y el hecho de usar nuevas escuelas de habilidades le dan muchísima vida al juego. Como es habitual contamos con varios finales diferentes. Juegazo para rato. El juego se divide en capítulos, como los grandes de antaño. Tenemos varios mapas según vamos avanzando en nuestra aventura, con una serie de misiones asociadas, principales, secundarias y de personaje. Si nos acercamos al final de un capítulo se nos avisa que si continuamos, las misiones no acabadas desaparecerán del diario. Como consejo y si jugamos en clásico o superior es PRIMORDIAL explorar al máximo, hacer todas las misiones y combatir lo máximo posible, ya que esa experiencia será fundamental para tener un grupo preparado y listo para cualquier desafío.

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