Reseña | Destiny 2: Forsaken.

Cuando un juego no logra vivir al nivel de las expectativas que generó antes y durante su lanzamiento, es muy difícil que logre recuperarse y evitar la caída; Por fortuna el día de hoy hablaremos de uno de estos raros casos en los que el juego no sólo se salva del fracaso, sino que lo hace tan magistralmente que nos regresa la esperanza en la franquicia entera.

Cuando me di a la tarea de jugar la nueva expansión de Destiny 2 “Forsaken” o en español “Renegados”, tenía sentimientos encontrados, por supuesto que quería jugar Destiny 2, y claro que deseaba con todas mis fuerzas que me gustara, pero también estaba el recuerdo constante de las muchas fallas que tuvo el juego desde el principio, esto combinado con los trailers y noticias que nos mostraban la muerte de básicamente el único personaje destacable de la historia, Cayde-6, pues el panorama no era muy bueno para mi.

Lo bueno:

En el apartado gráfico el equipo de Bungie siempre se ha destacado notablemente y esta entrega no es la excepción, el juego en su versión de PlayStation 4 corre de manera fluida y nunca experimenté pérdida de cuadros durante cinemáticas ni gameplay, de hecho sobre esto mi único arrepentimiento es no haberlo podido jugar en Xbox One X o PlayStation 4 Pro para poder explotar al máximo lo visual sin sacrificar tanto tiempo en pantallas de carga.

La historia que narra esta expansión nos muestra de forma sublime una etapa de Cayde-6 que los fans queríamos explorar a fondo, y de principio a fin te mantiene en un estado de incertidumbre que no era común desde la expansión “The Taken King”.

También te presenta nuevas facetas de diferentes personajes ya conocidos como lo son Petra Venj y Uldren Sov, de hecho este último es junto con Oryx y Ghaul uno de los enemigos cuya motivación es lo suficientemente poderosa como para sentir cierta empatía por su causa, y todos sabemos que un héroe y su travesía son imponentes e interesantes cuando el enemigo representa un verdadero reto a vencer.

¿Qué sería de Batman sin Joker? ¿De Luke Skywalker sin Darth Vader? ¿O de Anduin sin Sylvanas?… El acierto más grande de esta expansión, incluso más que todo el segmento inicial con Cayde-6, es el haber explorado más la psique del enemigo y la historia detrás de una cinemática en Destiny 1 que creímos que habíamos olvidado (explicar el porqué de esta frase sería spoiler).

El nuevo modo de juego PvPvE Gambito es un aliciente más para invertir horas y horas de juego, no solo para farmear el equipamiento deseado, sino porque resulta honestamente muy divertido e interesante, en resumen es una versión modificada del “Presidio de los Ancianos” en la que tienes como tarea recolectar motas de los enemigos I.A. caídos y entregarlas al centro del mapa, al entregarlas en cantidades diferentes un enemigo aparecerá en el mapa contrario dificultando así la tarea de los contrincantes por entregar sus motas, el equipo que llene la barra entregando motas y elimine al Jefe del mapa será el vencedor. La dinámica que sobresale de este modo es el poder invadir el mapa enemigo para eliminar a los jugadores del otro equipo y así dificultar su avance.

Suena complicado, pero en realidad no lo es tanto si tu escuadra trabaja en equipo. El late game es mucho más amplio y entretenido que las expansiones anteriores, de hecho tiene nuevas zonas por explorar y más historia por develar sobre los Awoken.

El Raid Last Wish (aunque honestamente no lo hemos podido finalizar), representa un reto extremo para los jugadores más aferrados de Destiny, su dificultad no radica en la vida o poder de la I.A. sino en la complejidad de las mecánicas de cada fase, pero quizá podamos comentar más sobre este tema cuando logremos concluirlo.

Lo malo:

Aunque se esforzaron en demasía por entretenernos con los quests de la historia y las nuevas locaciones, seguimos sin salir de las repetitivas misiones de escanear, defender la zona y recolectar materiales una y otra y otra y otra vez… Sólo una misión salió de lo convencional teniendo que realizarla en su totalidad sobre Pikes.

El ritmo de la narrativa cae por momentos de forma muy drástica, la forma de contar la historia entre segmentos de gameplay dista mucho de lo bien construido del guión. Las pantallas de carga tienden a ser algo demasiado molesto para los que buscamos acción, puede ser que esto se deba a la limitante del PS4 contra el PS4 Pro, pero esto me incentiva más a volver a jugar todo de nuevo pero esta vez en PC.

La dependencia de amigos con los cuales jugar Destiny 2 disminuye un poco mientras se juega la campaña, pero lo imperativo de contar con tu escuadra a partir del Late Game es tan presente, que jugar Forsaken sin amigos se vuelve una tarea mucho más tediosa que entretenida.

Conclusión:

Forsaken triunfa donde la mayoría de la historia de Destiny ha fracasado, en la construcción de un arco argumental interesante y sólido, con un enemigo memorable y que vive a la altura de las expectativas del jugador, nos pega justo en el corazón por muchas razones, guiños importantes a expansiones pasadas del título original, personajes fuera de lo que nos han acostumbrado y geniales zonas por explorar con mucho Loot por recolectar.

Nos recompensa a los jugadores aferrados a la saga de muchas formas, desde un muy bien construido nuevo modo de juego, hasta escenarios bien trabajados y justificados dentro del Lore del juego.

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