Reseña | El Culpable.

El thriller vive en la intimidad. Ahí prospera, florece. Lo han probado cineastas distintos una y otra vez. Así ha pasado con Locke con Tom Hardy, Buried con Ryan Reynolds y ahora, con El Culpable del director Gustav Möller.

Un oficial de policía ha sido relegado a operador del servicio de emergencias. Durante su rutina nocturna recibe una misteriosa llamada de una mujer completamente aterrorizada. De una manera muy extraña descubrirá que ha sido secuestrada. Comenzará su búsqueda a distancia de la víctima mientras que tendrá que enfrentarse, al mismo tiempo, a sus propios demonios.

Con esta premisa, el filme que fue seleccionada oficialmente en Sundance, Den skyldige (El Culpable) es una de esas joyas que se le pueden pasar a un cinéfilo distraído pero que no puede obviar ante su poca notoriedad o falta de nombres reconocidos. Como en los ejemplos anteriores, los cineastas se pusieron un reto: crear un thriller emocionante situado en un solo lugar. Y el resultado está a todas luces: lo lograron.

Co escrita por el propio Möller y Emil Nygaard Albertsen, El Culpable relata la historia de Asger (Jakob Cedergren), un policía de campo atado a atender llamadas de emergencia, previo a un juicio en el que se presentará al día siguiente. Literalmente, a minutos de acabar, el policía recibe una llamada extraña: una mujer llama sin aparente razón. Asger asume que se trata de una broma en principio, pero pronto entiende que hay un razón detrás del silencio.

Iben (Jessica Dinnage) ha sido secuestrada por su ex esposo y va en dirección desconocida. A partir del teléfono del que llama, Asgerllama a casa de Iben, donde la pequeña Mathilde espera junto a su hermano Oliver a que sus padres regresen. Pero Thilde, como le dice Iben, hace que Asger le prometa que su madre va a regresar a casa a salvo. Inicia entonces una carrera contra el tiempo, en la que Asger habrá de luchar desde el final de una línea telefónica para coordinar los esfuerzos que prevengan la muerte de Iben y llevarla a salvo a los brazos de Thilde

Lo que parece en principio una expiación a sus pecados, se convierte también en una redención para Asger. Pese a que su turno acabó y su jefe en la estación donde suele trabajar le ordena regresar a casa para estar listo en el juicio del día siguiente, Asger se queda pegado al teléfono, ayudando como puede a prevenir que algo malo le pase a Iben.

Situada en una sola locación, con un único protagonista, El Culpable es un thiller íntimo que se siente más grande que la pantalla misma. Möller es genial en plantar semillas narrativas que el espectador cosecha y agradece. El reto para un thriller de estas características no es menor, pero El Culpable se engrandece en el pequeño espacio de los servicios de emergencias y la actuación de Cedergren sostiene el peso de todo lo que sucede a su alrededor.

Asger libera todos sus demonios y prácticamente se confiesa a través de sus acciones. Quizás, salvando la vida de otras, salvará la propia.

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