Reseña | Microsoft Flight Simulator 2020

En los últimos años, los simuladores se han prodigado con diferentes propuestas y han demostrado que hay una comunidad apasionada por este tipo de juegos. Desde simular profesiones hasta el origen del género, en el que se buscaba recrear de la forma más realista posible una determinada actividad. Y ahí surge la figura de Microsoft Flight Simulator, como la licencia a la que se atribuye el origen de este tipo de propuestas.

Y ahora llega el momento de una nueva entrega, que llega tras más de 14 años del último título, convertido en una apuesta por la tecnología más moderna. Una tecnología que busca que este título recupere la corona que en los últimos años había cedido a otras propuestas dentro de la simulación de vuelo. Gracias a Microsoft, que nos ha proporcionado la oportunidad de jugar al juego para redactar este análisis de Microsoft Flight Simulator. Es ahora donde atendemos a todas las cualidades de este nuevo título para comprobar si puede volver a alzarse como la referencia de un género.

Antes de ello, merece la pena atender a lo que significa Microsoft Flight Simulator, recorriendo su historia. Porque en el fondo, cuando se anuncia cualquier nuevo “Simulator”, sobre todo para los más veteranos, siempre hay un recuerdo a la licencia de Microsoft. Fue la pionera, y ha marcado un camino para que otros intenten recrear, de un modo realista, una determinada actividad.

Microsoft Flight Simulator sentó las bases allá en el año 1982 con un primer título muy llamativo. Rompía con lo que entonces se entendía como videojuego, que prácticamente eran juegos arcade. Con un tono más serio, la simulación comenzó a asentarse con los siguientes títulos, que evolucionaron junto a la tecnología, adoptando el 3D, y los modelados cada vez más realistas. También por las físicas, protocolos y todo lo que significa simular una actividad como volar.  La saga Microsoft Flight Simulator entró en una dinámica de evolución muy escasa a principios de los 2000, concluyendo con su última propuesta, Microsoft Flight Simulator X, en 2006. Esta es la que ha acompañado a los fans de la saga hasta el día de hoy, donde otras propuestas, como por ejemplo X-Plane, han conseguido acaparar el trono de la simulación de vuelo. Pero ahora es el turno de redimirse, de apropiarse nuevamente de ese trono.

Uno de los principales aspectos que puede resultar muy atractivo en Microsoft Flight Simulator es cómo se ha propuesto. Contando con la última tecnología, se ha recreado todo el planeta tierra. Esto supone un esfuerzo notable para hacer percibir una propuesta sin ningún límite. De este modo, cuando desplegamos el mapa para iniciar una partida libre, nos podemos percatar de la magnitud de esta propuesta.

Microsoft Flight Simulator resulta abrumador en ese preciso instante, pero todavía lo es más cuando nos damos cuenta de que se ha contado con la ayuda de satélites para dar vida a todos los rincones del planeta. Y con esto, los amantes de la simulación de vuelo tienen la oportunidad de trazar rutas infinitas y descubrir el mundo desde la comodidad de una cabina de avión. Aunque es un juego que tiene un requerimiento de hardware bastante alto para recrear al máximo detalle todos los efectos, resulta bastante accesible si el acabado gráfico no importa tanto como la propia experiencia. De hecho, este género usualmente no ha aportado un apartado gráfico que haya sido referente entre los videojuegos, porque lo que normalmente se busca es la experiencia. Con un montón de ajustes varios, los detalles de máxima calidad hacen requerir una potencia extra de la gráfica, y puede poner en jaque a hardwares muy potentes.

Ahora bien, lo que puede ser gratificante es que el juego tiene unos requerimientos mínimos realmente asequibles, lo que denota un trabajo de optimización muy importante. Pero si que, a nivel general, todavía les puede quedar algo de trabajo pendiente para optimizar el juego, e incluso, optar a un nivel de detalle mayor si recurren a la tecnología del Ray Tracing, que ahora mismo, no usan. Pero estos efectos visuales que podrían llegar en el futuro, solo aderezarían un juego que, en lineas generales se muestra imponente.

Este nuevo Microsoft Flight Simulator es una experiencia que, de primeras, entra por los ojos. Aunque lograr esa ejecución en un ordenador requiere de mucha potencia, la recreación del terreno, de las ciudades, de los monumentos, de los accidentes geográficos más populares, está todo ahí y lo está para todos. Cierto es que no siempre vamos a encontrar todo como si estuviese creado a mano, de ahí que haya que diferenciar los aeropuertos que lo están. Recrear todo el mapa a mano era imposible, más cuando hay muchos rincones inaccesibles.

Si nos acercamos demasiado, se puede observar que ese grado de detalle a unos pocos cientos de metros puede no resultar tan creíble como a más altura. Al final, el objetivo real del juego no es detallar hasta los pasos de peatones o cada baldosa de una calle, así que acercarse no siempre llevará a obtener un resultado espectacular. De hecho, cuando la curiosidad lleva a los pilotos a ubicaciones como Machu Pichu, o las lineas de Nazca, nos damos cuenta de que no están ahí como se podría pensar. Eso sí, otros lugares emblemáticos se pueden ver bien recreados a cierta altura.

No nos engañemos, estos matices pueden ser intentar buscarle tres pies al gato. Microsoft Flight Simulator no deja de ser un juego que supera con creces lo que otros del género sueñan con alcanzar. Llega a ofrecer un nivel de detalle que en gran medida, resulta abrumador y sobresaliente. Pero lo que importa en un juego de este género, es lo que transmite. Y en este aspecto, lo que transmite es sencillamente, ilusión por experimentar la simulación, que en este caso, puede llegar a llamarse «jugar». Porque algo tan complejo y aparentemente tan serio como es un simulador, se convierte en una herramienta para sentir una pasión que nunca se había atribuido igual al género.

Microsoft Flight Simulator regresa con un título que apuesta por la tecnología que es referencia para el futuro. Los esfuerzos de Asobo Studios han buscado romper todos los moldes, para lo que ha fijado su atención en varios aspectos relacionados con las últimas tecnologías.

Microsoft Flight Simulator puede tener un requisito bastante “molesto” como es la conexión permanente a internet, pero esto no se debe a otra cosa que poder actualizar información en tiempo real. Desde las rutas de vuelos comerciales, hasta la meteorología, el planeta tierra se mueve al mismo ritmo que en la vida real. Cierto que son aspectos que deben configurarse para poder hacerse, pero sin duda, permite darle un énfasis especial al juego.  Hemos visto que cuán importante ha resultado para el estudio intentar ofrecer una recreación de la realidad a nivel de ambientación. Pero esto no sería tan interesante si no se plantea esta propuesta como un simulador realista y para ello, las físicas entran en juego. Aprovechando una interesante variedad de aviones, con diferentes características, sobrevolar los cielos no es algo tan sencillo como pulsar unos botones y mirar por la ventanilla.

Seguir los protocolos de vuelo es un fundamento que hay que lograr sabiendo que el viento puede poner las cosas algo más complicadas. Las turbulencias, las tormentas y elementos medioambientales clave para los pilotos de aviones se recrean con gran precisión y pueden poner en aprietos un viaje tranquilo. De hecho, este aspecto se emplea en una de las actividades que os describiremos a continuación.

Hemos atendido a cómo Microsoft Flight Simulator ha buscado hacer uso de la tecnología más moderna para recrear con precisión, tanto visual como a nivel de sensaciones, la experiencia de volar. Pero ahora, llega el momento de atender a ciertas opciones que han considerado para hacer más atractivo esta propuesta. Cuando se habla de Microsoft Flight Simulator como un videojuego, puede sonar algo vulgar, porque siempre se ha visto más como una herramienta de simulación.

Pero en esta ocasión, tenemos algunas alternativas interesantes que lo acercan más a ese concepto de videojuego. No es sorprendente encontrar algunas actividades específicas, que desafían a los pilotos a aterrizar en diferentes aeropuertos en diferentes condiciones, para conseguir batir una puntuación en marcadores. Los amantes de la simulación podrán imaginar que en este modo se encuentran algunos de los aeropuertos más célebres, aunque sea por la complejidad de aterrizar en ellos. Para añadirle más énfasis al desafío, también se incluyen situaciones con viento fuerte, por si os parece sencillo aterrizar sin más.

Pero entre estas actividades hay una que resulta especialmente atractiva, la de los viajes sin ayudas de navegación. En ellos se exponen una serie de rutas largas que hay que trazar en diferentes etapas. En cada una de ellas, se dispone de una ruta de navegación donde se indica rumbo y tiempo, además de una descripción que nos puede servir de ayuda para orientarnos con el paisaje. Por ahora, se describen tres aventuras de este tipo, en Nevada, el Adriático y la Patagonia. Dado lo interesante de este modo, resultará importante que se vayan añadiendo nuevas aventuras, pues es una manera muy atractiva de experimentar su fabulosa jugabilidad.

A estas dos actividades principales, se suman los eventos en vivo, que apuntan a ser eventos que se irán cambiando para ofrecer nuevas aventuras, desafíos y más. De primeras, nos hemos encontrado con un desafío llamativo, como es aterrizar en Courchevel, Suiza. Una pista ubicada en la ladera de una montaña junto a una pista de esquí, ya pueden intuir por dónde van los tiros.

Microsoft Flight Simulator ofrece estas actividades como una manera predefinida para volar, pero además de eso ofrece la libertad absoluta de poder elegir nuestra propia ruta. Abriendo ese enorme mapa que representa un planeta entero, se puede seleccionar cualquier aeropuerto y trazar cualquier ruta. Incluso, si se dispone de conexión a internet, se pueden identificar vuelos comerciales en tiempo real y se puede hacer esa misma ruta. De este modo, las posibilidades que ofrece son infinitas, como infinitas son las configuraciones que ajustarán la dificultad, o la implicación, del usuario con la experiencia de volar.

Existen muchos ajustes, que permitirán ir de un pilotaje más guiado, a un pilotaje más realista. Y es que los pasos a seguir son complejos, desde la inspección del avión, la comunicación con la torre de vuelo y el propio recorrido siguiendo los protocolos de vuelo reales. Ahí, la asistencia de la IA nos puede servir, en los primeros pasos, para simplificar las tareas, y también aprender los procedimientos a seguir. Y es que a la hora de configurar el juego, nos encontramos un mapeo de controles tan extenso que puede resultar abrumador. Si eres un experto y apasionado de los simuladores, con un cockpit repleto de accesorios con las botoneras, podrás disfrutar de la experiencia más profunda y realista.

Si no lo eres, es perfecto para ir profundizando poco a poco. Y es que incluso se puede jugar con un mando de Xbox sin que resulte imposible de gobernar. Aunque lo óptimo pueda ser un mando de vuelo, que se ofrezca la opción de poder jugar con un mando convencional, es de gran ayuda. Obviamente, la complejidad de la propuesta requiere de añadir a ese mando un teclado y ratón, pero los fundamentos básicos para volar, están ahí, en un controlador de consola.  Dar los siguientes pasos será cuestión de pasión, siendo Microsoft Flight Simulator una plataforma que a muchos, convencerá para implicarse más y más.

A la hora de pilotar, existen múltiples posibilidades, sobre todo en vuelo libre. Abrir ventanas para gestionar diferentes aspectos y alcanzar determinadas informaciones puede llegar a copar toda la pantalla sin despeinarse. Ahora, controlando un poco lo básico, estas gestiones se pueden gestionar en vivo y prescindir de ellas llegado el caso. Ajustando lo necesario, podremos seguir disfrutando de un juego que puede llegar a ser extremadamente complejo, pero también, extremadamente apasionante.

Ahora bien, sabemos de la existencia de hasta tres ediciones de Microsoft Flight Simulator. En ellas se separan los contenidos, que van desde una edición básica con 20 aviones y 30 aeropuertos recreados al detalle a mano, hasta la edición completa que incluye 30 aviones y 40 aeropuertos. Estos aeropuertos tienen más detalle que los demás, que recordemos, están prácticamente todos, incluso aeródromos cuya pista es de hierba.

Pero si que queda la sensación de que, dada la magnitud de la propuesta, las cifras son escuetas incluso en la edición Premium. No obstante, la variedad de aviones es interesante y la recreación minuciosa de los aeropuertos no limita en absoluto. Cara a futuro, con la confirmación de que empresas dedicadas a crear contenido, incluso modders particulares, puedan añadir más, permiten mantener la calma. Quizás, lo que más pueda interesar ahora mismo es que Microsoft Flight Simulator se pueda ofrecer como esos juegos “live-service” y vaya adecuando más actividades y contenidos. No obstante, cada usuario puede crear su propia experiencia y esas cifras que parecen limitar la experiencia, no lo hacen realmente.

El regreso de Microsoft Flight Simulator tras tantos años de ausencia, es un regreso por la puerta grande. Difícilmente podemos encontrar otro simulador de esta magnitud, donde la tecnología se ha convertido en una fuerte aliada para poder llevar el juego a nuevas cotas. Microsoft Flight Simulator redefine un género, y lo hace para dar una mayor accesibilidad al mismo. Gracias a esta propuesta, habrá muchos más usuarios que sientan la necesidad de abordar una experiencia de simulación de vuelo que es tremendamente atractiva.

Su apartado técnico puede llegar a ser abrumador, pero es una de las piezas clave para introducirse de pleno en una experiencia muy realista en los aspectos que realmente importan en este género. Porque sobrevolar el planeta tierra es exponer una experiencia sin límite, una experiencia inmersiva en todos sus aspectos, ofreciendo en esta ocasión un aspecto visual que ayuda más a sentir esa sensación.

Uno de los aspectos que parecen realmente importantes, es que gracias a la espectacularidad de la propuesta, Microsoft Flight Simulator resulta ser el simulador más atractivo. Pero no se queda en lo visual, es atractivo por ofrecer actividades muy atractivas, por ofrecer una accesibilidad completa a los neofitos en la materia, e incluso, por hacer ver que incluso con un mando se puede disfrutar de un juego tan complejo. Un simulador hecho y derecho, complejo y accesible, espectacular y profundo.

Microsoft Flight Simulator es una propuesta que hace sentir total libertad, pues en el cielo no hay límites. Con ello, la licencia recupera su trono, recupera la hegemonía de un género y lo hace con una propuesta que encandilará a una comunidad apasionada.

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