Después de varios años de espera, Insomniac Games finalmente lleva a PlayStation 5 una de sus apuestas más ambiciosas dentro del universo Marvel: Marvel’s Wolverine. El estudio responsable de Marvel’s Spider-Man cambia las telarañas por garras de adamantium y presenta una aventura mucho más violenta, oscura y directa, construida alrededor de uno de los personajes más reconocibles de Marvel. Lejos de intentar repetir la fórmula de Spider-Man, esta nueva producción apuesta por una experiencia principalmente lineal, cinematográfica y centrada en el combate, buscando que el jugador sienta desde el primer momento la brutalidad, resistencia y ferocidad que caracterizan a Logan. El resultado es una aventura que combina grandes secuencias de acción, exploración, una historia original y una interpretación propia del personaje, pero tiene mucha polémica alrededor, junto a un odio extraño ¿Sera tanto así para no ser un buen juego?
La historia de Marvel’s Wolverine sigue a James “Logan” Howlett, quien intenta encontrar respuestas sobre su pasado mientras vuelve a involucrarse en un conflicto relacionado con los mutantes. Tres años después de abandonar el Equipo X, Logan termina regresando a sus filas cuando una amenaza pone en peligro a numerosos mutantes. El conflicto lo llevará por diferentes partes del mundo, desde los paisajes nevados de Canadá hasta las calles de Tokio y la peligrosa nación insular de Madripoor. Durante su recorrido tendrá encuentros con personajes conocidos de Marvel como Jean Grey, Sabretooth, Mystique, Omega Red y Deathstrike, además de enfrentarse a las fuerzas de Bolivar Trask. La narrativa gira alrededor de temas como la identidad, la lealtad, la memoria y la lucha interna de Logan entre el hombre que intenta ser y el Wolverine que lleva dentro.
Con esta sinopsis de su historia, podemos igualmente decir que el principal atractivo de Marvel’s Wolverine está en su sistema de combate. Insomniac abandona buena parte del movimiento aéreo y la movilidad característica de Spider-Man para ofrecer enfrentamientos mucho más físicos y agresivos. Logan utiliza sus garras de adamantium para realizar ataques rápidos, combos, contraataques y ejecuciones especialmente violentas, mientras que sus habilidades regenerativas le permiten resistir grandes cantidades de daño. Uno de los elementos centrales es el sistema de Rabia, que recompensa mantener la presión durante los enfrentamientos y permite desencadenar ataques especialmente poderosos. También existen diferentes técnicas y adaptaciones que permiten modificar el estilo de combate dependiendo de la situación, además de momentos de sigilo en los que Wolverine puede aprovechar sus sentidos aumentados para localizar enemigos y preparar emboscadas.
A diferencia de los juegos de Spider-Man de Insomniac, aquí no encontramos un enorme mundo abierto para recorrer libremente. La aventura tiene una estructura mucho más lineal, con exploración secundaria, coleccionables y diferentes actividades opcionales entre las misiones principales. Esta decisión permite que el juego concentre buena parte de sus recursos en combates y grandes secuencias cinematográficas, aunque también significa que quienes esperaban una libertad similar a la de Marvel’s Spider-Man 2 pueden encontrar la experiencia considerablemente más limitada. Algunos análisis han destacado precisamente esta estructura como uno de los principales cambios respecto a los anteriores trabajos de Insomniac.
Visualmente, Marvel’s Wolverine demuestra desde sus primeros minutos que fue diseñado específicamente para aprovechar el hardware de PlayStation 5. Los escenarios presentan una gran cantidad de detalle, mientras que la iluminación, las animaciones faciales y la representación de los efectos durante los combates ayudan a darle un aspecto cinematográfico. Uno de los detalles más llamativos es la manera en que el juego representa físicamente a Logan durante las peleas: su cuerpo puede terminar cubierto de sangre, su ropa puede deteriorarse y su capacidad de regeneración se convierte también en un elemento visual durante los enfrentamientos. Las distintas localizaciones, que van desde Canadá hasta Japón y Madripoor, permiten además que la dirección artística tenga bastante variedad. Pero eso si, algo que quizá no nos gusto de este punto es que el diseño de personajes es un tanto raro, en cuanto a las caras, sabemos que actualmente los juegos buscan que actores que interpretan a un personaje luzcan su mismo rostro, pero en Logan por ejemplo, interpretado por Liam McIntyre, no luce tan bien, se siente como raro ver su rostro en el de Wolverine y esa sensación pasa con otros personajes.
El apartado sonoro acompaña perfectamente el tono más adulto de la aventura. Los golpes, las garras atravesando a los enemigos, las explosiones y los diferentes efectos de combate tienen una presencia contundente, algo especialmente importante en un juego donde la sensación física de cada enfrentamiento es parte fundamental de la experiencia. La banda sonora fue compuesta por David Fleming, quien trabajó en una música que cambia y evoluciona de acuerdo con los momentos de la aventura. El juego también cuenta con actuaciones de voz que buscan darle mayor profundidad a Logan y al resto de personajes. En particular, Liam McIntyre interpreta a Logan/Wolverine, mientras que el reparto incluye a actores como Krizia Bajos como Jean Grey. Además, la versión en español incorpora doblaje en español latino que esta muy bien y que tiene a Logan con la voz del inconfundible Humberto Solórzano.
Uno de los temas que más conversación ha generado alrededor de Marvel’s Wolverine durante sus primeros días es precisamente su nivel de dificultad y la manera en que Insomniac guía al jugador durante la aventura. En redes sociales y algunas reseñas han aparecido críticas hacia un diseño que, para ciertos jugadores, resulta demasiado permisivo: aparecen indicaciones constantemente, los personajes pueden ofrecer pistas antes de que el jugador tenga tiempo de resolver una situación por sí mismo y existen diferentes ayudas que simplifican tanto la exploración como algunos enfrentamientos. Para varios, esta sensación de “llevar al jugador de la mano” permanece durante buena parte de la campaña y puede restarle descubrimiento y autonomía a la experiencia. La cuestión de la dificultad, sin embargo, merece un poco más de contexto. Marvel’s Wolverine cuenta con diferentes niveles de desafío y numerosas opciones de accesibilidad que permiten modificar aspectos como la resistencia de los enemigos, la detección durante el sigilo y otras ayudas relacionadas con el combate y la navegación. Por ello, afirmar simplemente que el juego “no tiene dificultad” puede quedarse corto.
Lo que sí parece existir es una decisión de diseño bastante evidente: Insomniac quiere que prácticamente cualquier jugador pueda avanzar por la aventura sin quedarse atascado. Esto beneficia a quienes buscan principalmente disfrutar de la historia, los personajes y la fantasía de controlar a Wolverine, pero puede resultar frustrante para quienes prefieren que el juego les permita experimentar, equivocarse y descubrir las soluciones por cuenta propia. En este sentido, la pregunta no es necesariamente si Marvel’s Wolverine es “demasiado fácil”, sino si su intención de hacer la experiencia accesible para un público muy amplio termina sacrificando parte del desafío y de la sensación de descubrimiento que algunos jugadores esperan de una aventura de este calibre. Y quizá ahí se encuentre una de las principales incógnitas de Marvel’s Wolverine: ¿las constantes ayudas hacen que la aventura sea más accesible o terminan haciéndola demasiado predecible?
Sin más, Marvel’s Wolverine representa un cambio de tono importante para Insomniac. En lugar de intentar construir otro enorme mundo abierto de superhéroes, el estudio apuesta por una aventura más concentrada en Logan, sus conflictos personales y, sobre todo, en la sensación de controlar a un personaje capaz de lanzarse directamente contra sus enemigos y sobrevivir a heridas que acabarían con cualquier otro héroe. Su combate es el gran protagonista y las secuencias de acción son probablemente los momentos en los que el juego consigue representar mejor la identidad de Wolverine. La estructura lineal y algunos elementos secundarios pueden sentirse menos desarrollados frente a otras producciones modernas de PlayStation, pero también permiten que la aventura mantenga un ritmo más directo.



