Reseña | Resident Evil: Hora Cero

Durante muchos años, las adaptaciones de videojuegos al cine han sufrido de numerosas películas que han dejado mucho que desear a los fanáticos, una de estas franquicias que siempre tuvo esta mala suerte fue Resident Evil, con numerosos filmes que la gente veía más por morbo o las tonterías que presentaban en pantalla y que terminaron siendo éxitos comerciales, pero nunca buenas adaptaciones, casi como lo que pasa con sagas como Rápidos y Furiosos, cuyas bases solo se quedaron en inicio y ahora cada película es más absurda que la anterior pero siguen siendo éxitos en taquilla. En hora buena Zach Cregger decidió hacer un filme basado en la popular saga de videojuegos y ahora ya la tenemos aquí ¿Qué tal nos pareció?

Resident Evil, dirigida por Zach Cregger y protagonizada por Austin Abrams, presenta una historia completamente nueva ambientada en el universo de los videojuegos. La película sigue a Bryan, un mensajero médico que se dedica a transportar órganos para trasplantes y que, durante una entrega aparentemente rutinaria, termina involucrado en una situación que rápidamente se convierte en una lucha desesperada por sobrevivir. Al llegar a Raccoon City en medio de una noche marcada por el caos, Bryan queda atrapado en el inicio de un terrible brote provocado por el virus T, que transforma a las personas en criaturas violentas y desata una pesadilla por toda la ciudad. Sin experiencia como combatiente y sin estar preparado para enfrentarse a lo que está ocurriendo, Bryan tendrá que avanzar de un punto a otro mientras intenta mantenerse con vida, atravesando distintos escenarios y encontrándose con zombis y otras criaturas cada vez más peligrosas. La historia transcurre paralelamente a los acontecimientos de Resident Evil 2, aunque no sigue a personajes conocidos como Leon Kennedy o Claire Redfield, sino que muestra lo que sucede en otra parte de Raccoon City desde la perspectiva de una persona común atrapada en medio del desastre. A medida que Bryan avanza, la película busca reproducir la sensación de estar dentro de un videojuego de Resident Evil, con recursos limitados, munición que debe administrarse cuidadosamente, armas que van aumentando de potencia y nuevos peligros que aparecen conforme la situación se vuelve más aterradora.

Después de tantos días previos al estreno lleno de controversia, dudas y polémicas por parte de fanáticos que, sin saberlo, estaban demeritando sin ver el filme, lo que Zach creo, podemos decir que esta es la mejor adaptación de Resident Evil al cine y sin duda una de las mejores películas del director. El inicio es puro survival horror con un protagonista que es reflejado como una persona común y corriente, con sus propios problemas pero que intenta ganarse la vida, desgraciadamente se ve desde muy temprano en una de las más horrendas noches que podría experimentar. Al igual que Weapons y Barbarian (filmes del mismo director), el estilo de terror de Cregger te arrastra a través de algunos cambios de tono y decisiones que simplemente tienes que aceptar, pero demuestra que sabe lo que hace, teniéndote siempre a la expectativa y con un estrés o desesperación constante debido a todo lo que nuestro protagonista tiene que vivir durante la aventura, ya que debe entregar un paquete medico al hospital de Raccoon City pero nunca pensó que eso mismo era tan importante que lo llevara a vivir cosas que tendrá que superar si quiere sobrevivir.

Lo que nos encanto fue ver esa evolución en el personaje de Austin Abrams (Bryan), notar como una persona común y corriente tiene que buscar lo necesario para sobrevivir, junto a las consecuencias o momentos que se dan durante toda su travesía y que lo vuelven en momentos de absoluto terror, pero también en algunos momentos que nos ponen demasiado tensos, ya que él no es la persona más estable en momentos de peligro. Esto lleva a que el humor en esas situaciones sea muy natural y que no se sienta que esas escenas tengan que estar solo por que sí, te hace sentir que si uno viviera ese momento, dirías algo como «ese sería yo sin duda».

En cuanto a que tanto se basa en el videojuego, la verdad es que toma las bases más importantes, la ciudad de Raccon City, la corporación Umbrella y el Virus-T, pero un detalle importante es que no se toma tanta libertad de explorar que es cada una de estás, son las bases para que entendamos que estamos tal cual en el día que sucedió el brote y de lo que esta llevando Bryan en su mochila que es de suma importancia para el Hospital General de la ciudad. Pero algo que si tomo Zach es dar su punto personal a lo que el Virus-T podría lograr con los zombis o con las formas de vida con las que tuviera contacto, dándonos momentos muy terroríficos pero también criaturas que nunca pensaríamos que existieran como una creación de este virus, creo que es la mayor libertad que se da este director y que podría estar un tanto alejado de lo que vimos en los juegos pero no por eso deja de funcionar, incluso se nos hizo por demás interesante lo que el Virus-T podría ser en sus manos para darnos algunas de las criaturas más hilarantes que la franquicia haya experimentado, los monstruos nos recordaran a cosas como la película de The Thing.

Uno de los aspectos que más llama la atención de Resident Evil de Zach Cregger es la manera en que utiliza el sonido para construir tensión, especialmente porque el director decidió no apoyarse constantemente en la música para decirle al espectador cuándo debe sentir miedo. Cregger explicó que durante el montaje inicial había utilizado más música, pero al llegar a la mezcla final comenzó a retirar buena parte de ella y descubrió que las escenas resultaban todavía más inquietantes cuando se dejaba que los sonidos del propio escenario ocuparan el espacio. Esta decisión hace que los ruidos ambientales, los pasos, los movimientos que se producen fuera de cuadro, los sonidos de los enemigos y hasta los momentos de silencio tengan un peso considerable, creando una sensación de incertidumbre en la que nunca queda completamente claro qué puede aparecer a continuación. La película cuenta con Ryan y Hays Holladay en la música, quienes también trabajaron con Cregger en Weapons, pero el diseño sonoro busca que la tensión no dependa exclusivamente de una partitura constante.

Durante el rodaje también ocurrieron varias situaciones bastante curiosas. La producción se realizó principalmente en Praga, República Checa, entre octubre de 2025 y enero de 2026, utilizando estudios y distintas locaciones de la ciudad para recrear Raccoon City. Una de las particularidades de la producción fue el empeño de Cregger por utilizar efectos prácticos siempre que fuera posible. Para una escena en la que Bryan corre por una calle mientras varios cuerpos caen desde los edificios que lo rodean, el equipo utilizó bolsas de sangre de aproximadamente 150 libras que eran liberadas desde grúas para que cayeran y explotaran alrededor de Austin Abrams. Una de ellas se activó antes de tiempo y pasó a pocos centímetros del actor; Cregger explicó posteriormente que, de haberlo golpeado directamente, el resultado podría haber sido fatal. El momento terminó formando parte de la película. Otra curiosidad fue que una de las secuencias más complicadas involucró a un perro. Cregger contó que el rodaje se realizó durante la noche y en condiciones de frío, mientras el equipo debía conseguir que el animal realizara determinadas acciones para una escena de persecución.

Todo esto ayuda a entender la intención de Cregger con Resident Evil: más que intentar reproducir literalmente una de las historias de los videojuegos, buscó trasladar al cine la sensación de estar jugando uno de ellos. La cámara sigue de cerca a Bryan, los espacios oscuros están diseñados para generar incertidumbre y los recursos disponibles para el protagonista son deliberadamente limitados. Incluso antes del rodaje, Cregger trabajó con Abrams diferentes referencias para definir la personalidad de Bryan, utilizando a John McClane de Die Hard, Marty McFly de Back to the Future y Kevin McCallister de Home Alone como tres puntos de referencia que podían aparecer en distintas proporciones dependiendo de la situación.

Sin duda, Resident Evil: Hora Cero es una clara referencia de como una saga de terror de videojuegos puede llegar a tener una muy buena adaptación al cine, es una película que apuesta por mantener la tensión y el movimiento prácticamente durante toda su duración, mientras el sonido, los efectos prácticos y el trabajo de cámara buscan que el espectador se sienta atrapado junto al protagonista en esta versión de Raccoon City. Esperamos la disfruten ya que se nota el empeño que se hizo para dar una buena adaptación de una saga tan querida.

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