Reseña | Birds of Prey.

En el año 2017 “Wonder Woman” representó el primer paso hacia una dirección más prometedora para los proyectos cinematográficos de DC, consiguiendo la aprobación tanto del público, que la apoyó en taquilla, como la de los críticos. Para aquél entonces “Justice League” ya era una batalla perdida, por lo que solo se pudo hacer un “control de daños” en consonancia con lo que el estudio había aprendido del film de la Amazona. El resultado final fue más que discutible, pero de lo que no había dudas era de la intención detrás de esos cambios; DC Films ya no estaba caminando a tientas sino que marcaba un rumbo.

El destino fue “Aquaman” y con ella el mayor éxito en taquilla que el estudio ha cosechado con estos personajes, incluso hasta el día de hoy. Al año siguiente, con un enfoque familiar y un presupuesto más limitado, “Shazam!” arribó a las salas logrando un modesto resultado en taquilla, aunque complaciendo nuevamente tanto a público como a crítica. Y entonces vino “Joker”, película que vendió entradas con la fuerza de un blockbuster pero que contó con la mitad del presupuesto de su predecesora; la palabra “éxito” le queda corta y en la actualidad sigue cosechando numerosos premios. Sí, luego de algunos tropiezos, han sido unos años más que favorables para DC Films, por lo que cuando se anunció “Birds of Prey” muchos comenzaron a preguntarse si no sería la primera piedra de un camino que, hasta ahora, se había recorrido sin mayores contratiempos. ¿La respuesta? Sigan leyendo. No se preocupen, no hay spoilers.

Siendo el título completo del largometraje “Birds of Prey (and the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn)”, es lógico que surja la duda acerca del balance de la presencia de los personajes y su protagonismo. ¿Es una película de las Aves de Presa o de Harley Quinn? En mi opinión, la cinta es prácticamente un 80% Harley; lo que quiere decir que, si bien su presencia no es total, ella es la clara protagonista de esta historia, por no decir que es la propia narradora, pero ya llegaremos a eso. Harley es la dueña y señora de la cinta, y esto arrastra consigo cosas positivas y algunas no tanto.

Comencemos por el lado positivo. Tener a Harley en el centro de la historia le permite a la película utilizarla como un natural disparador de muchas de las escenas delirantes que la rodea. La cinta a menudo se inclina hacia el caos y el descontrol, y el principal motivo por el cual consigue mantenerse cohesiva es gracias a la presencia de Harley y el modo en que su personaje estructura el film. El lado negativo de todo esto es que su presencia es tan fuerte que termina opacando un poco al resto. Inclusive cuando Quinn no está en pantalla es su voz la que nos guía y relata la historia. Es ella la que nos introduce a los demás personajes, nos cuenta sus motivaciones y sus orígenes. Al final, da la sensación de que todo permea por su mirada, impidiendo quizás una aproximación más personal al resto del equipo. Esto no significa que las Aves sean un simple decorado en una película sobre Harley, por el contrario, la versión de Black Canary que nos presentan, por ejemplo, me parece estupendamente lograda y me gustaría ver más de ella con independencia de la mirada de Harley.

Continuando con el lado más luminoso de la cinta, sin lugar a dudas el punto fuerte del misma es la acción. Si acostumbran a leer críticas o reseñas ya deben estar cansados de toparse siempre con lo mismo, pero no me sorprende que los críticos lo mencionen, porque no pasa desapercibido. Tenemos ante nosotros un festival de golpes, patadas y acrobacias. No exagero cuando digo que las escenas de pelea son la principal materia prima del film y que es ese aspecto, tan fundamental, el que suscita mayor admiración. En este sentido, es importante recordarles que quien estuvo a cargo de la segunda unidad del rodaje fue el mismísimo Chad Stahelski, conocido director, doble de riesgo y el principal responsable de la franquicia “John Wick”, cintas que destacan por su alta dosis de acción y su limpia ejecución. De nuevo, la acción es el plato principal y es emocionante ver cómo los actores cumplen con las duras exigencias que las escenas le demandan; lo que deja entrever una larga y ardua preparación física detrás de cámara. Los personajes demuestran tener su propia personalidad al momento de pelear, siendo Harley la que más se destaca por su ejecución de acrobacias, pero en general todos hacen un buen trabajo para que la coreografía que se nos presenta en pantalla luzca lo más asombrosa posible.

El segundo ingrediente de esta receta, en orden de importancia, es la comedia. Aunque relegado a la acción, el humor atraviesa toda la cinta y la dota mayormente de un tono mas bien ligero, el cual referiré en breve. Pocas cosas son tan subjetivas como el humor y sería injusto sentenciar a la película por ello. Basta decir que ningún chiste me resultó excesivamente ridículo aunque tampoco excesivamente gracioso. Algunas líneas consiguieron sacarme una sonrisa y me mantuvieron cómplice, pero no mucho más. Si me pidieran algún tipo de comparación, creo que el guión logra cuotas de calidad más altas que “Aquaman”, por ejemplo, película con la que no terminé muy satisfecho en ese apartado en particular. Por otro lado, esta versión de Harley está principalmente inspirada en el trabajo de Amanda Conner y Jimmy Palmiotti en los cómics, y varios de los gags de la película rinden homenaje a esas historias que, dicho sea de paso, son bastante divertidas.

Habiendo mencionado todo esto, llegó el momento de hablar de los aspectos más deslucidos de la película, comenzando por la historia. La trama tiene muy poco peso. Se le da más importancia al viaje que al destino, por así decirlo. Si esperaban un libreto interesante o con cierta complejidad, lamento decepcionarlos, la cinta no es eso. Como mencioné antes, el tono de la película es ligero y no sorprende demasiado a nivel argumental. Sin embargo, tengo la impresión de que el film no entiende esto como una falencia sino más bien como algo que forma parte de su personalidad. Sea como sea, la trama no le exige mucho al espectador y su principal función es conducirnos a la próxima gran escena de acción. Por lo que sí, la historia en general se siente como una mera excusa para presentarnos estas impresionantes postales. De nuevo, y no puedo enfatizar lo suficiente esto, todos los personajes que rodean a la historia, incluyendo a las Aves, son interesantes, tienen personalidad y dan mucho gusto verlos, pero el guión no hace demasiado con ellos fuera de poner a prueba sus habilidades físicas. El lado bueno de esto, si uno quiere ser positivo, es que aún queda mucho jugo por sacarles a todas estas figuras en cara a una eventual secuela.

Ewan McGregor me resultó delicioso de ver en su papel como Roman Sionis. Dicho de otro modo, su performance verdaderamente cautiva y, cuando su personaje está en pantalla, se apropia de la escena. Me gustaría poder decir lo mismo de su contraparte, Máscara Negra. No precisamente porque su ejecución sea mala, para nada, sino porque está presente en muy limitadas cantidades. Qué poco Black Mask hay en esta película, francamente. Mi mayor decepción pasa por lo poco aprovechado que sentí al villano. Había una gran oportunidad para explorar sus orígenes, para retratar una interesante dualidad entre él y su alter ego, o simplemente para hacernos entender un poco mejor a este peculiar criminal de Gotham. Nada de eso ocurre y no puedo dejar de verlo como una oportunidad perdida. No bromeo cuando digo que Ewan se roba las escenas, él se entrega al ciento por ciento y nos ofrece un Roman Sionis distinto al que conocemos pero sumamente cautivador, el problema es la desaprovechada faceta de Black Mask. Con el que no tengo mayores quejas es con el Victor Zsasz de Chris Messina, una muy interesante interpretación del famoso asesino, casi tan atrapante como el propio Roman, aunque dejado en un evidente segundo plano. Para aquéllos que tenían dudas sobre qué tan apegado está el personaje al material original, quiero tranquilizarlos y decirles que hay unas líneas en donde dejan más que claro que éste es el sádico y enfermo Zsasz que conocemos de toda la vida. Se los dice alguien que realmente aprecia al personaje.

En cuanto a las actuaciones y a la dirección, creo que se realizó un buen trabajo. Personalmente me quedo muy satisfecho con el trabajo de Ewan, la película hubiera perdido varios puntos con su ausencia y fue un casting muy inteligente el tenerlo a él como Sionis para que le inyectara su chispa y carisma propios. Margot Robbie igualmente se destaca, demostrando lo bien que le sienta este personaje y como es capaz de elevarlo a unos niveles de fisicalidad realmente impensados. De entre las Aves, presiento que ya habrán adivinado, me quedo sin dudarlo con Black Canary, interpretada por Jurnee Smollett-Bell, a quien no solamente se le exige pelear sino también cantar y lo hace muy bien; pero más allá de eso, lo cierto es que la película le da más oportunidades de brillar que al resto de sus compañeras de reparto, y teniendo en cuenta lo que recibimos a cambio, resulta una más que justificada inversión.

Por otra parte, Ella Jay Basco y Rosie Perez, quienes le dan vida a Cassandra Cain y Renee Montoya respectivamente, hacen un trabajo acorde, lamentablemente el guión no las favorece demasiado. Caso aparte es el de Mary Elizabeth Winstead, la cual en su momento me pareció un casting perfecto para Huntress pero que, tras ver el film, la sentí un par de decibeles por debajo de sus compañeras, decisión que me cuesta entender. Uso la palabra “decibeles” para referirme a la potencia histriónica del personaje. Vemos a una Huntress bastante “apagada” a lo largo de la película, con una personalidad un tanto tímida, hablando en voz baja y, de nuevo, me cuesta comprender esa decisión. Por suerte durante las escenas se acción se luce al igual que las demás, pero fuera de ellas el personaje carece de vitalidad. En cuanto al trabajo de dirección, Cathy Yan consigue algo que no es fácil: dotar a la película de valor estético. Visualmente es un producto pulido y muy atractivo, con desbordante personalidad. Esto, sumadas a las ya mencionadas secuencias de acción, son la clave para que, a pesar de todo, tengamos una sólida pieza de entretenimiento.

En resumidas cuentas: no sin antes enfrentar cierto oleaje, “Birds of Prey (and the Fantabulous Emancipation of One Harley Quinn)” es una cinta que llega a buen puerto. Su principal función es la de entretener a base de una elevada dosis de acción estupendamente ejecutada y un humor ambivalente. Con buenas actuaciones, una trama ligera y un villano que podría haber dado más de sí, logra sentar las bases para una más que prometedora secuela e incluso posibles spin-offs. Ahora hay que esperar y dejar que la taquilla hable, pero si de mí dependiera, no me molestaría remontar vuelo con estas aves una vez más.

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